7 Cosas que nadie te dijo antes de tener una Cesárea!

 en Salud y Nutrición

Te haz preguntado cómo es tener una cesárea? Antes de quedar embarazada sabía que quería tener un parto natural. Me lo había imaginado como algo muy orgánico e íntimo. Con una partera y tal vez en agua. Pero mi parto nunca fue así. Tuve un embarazo de alto riesgo.

Mi placenta nunca subió y se quedó muy cómodamente en el cuello uterino, lo que se conoce como Placenta Previa.

Lógicamente esto supone una cesárea. Estuve hospitalizada dos semanas antes del parto y sin embargo nunca supe lo que me esperaba. Lo máximo que sabía era que me pondrían anestesia peridural.

Aquí les cuento las 7 cosas que nadie me dijo antes de la Cesárea.

No hicimos nada mal!

Creo que empezaré a decir que como otras madres que conozco, me sentí culpable de no tener ese parto ideal. La cesárea fue necesaria y sin ella tanto la salud de mi bebé como la mía hubiera estado en riesgo.

Llevé un embarazo sano e hice lo posible para cuidarme a mí y a mi hijo.

No intentes mirar a través de la cortina!

Por algo será que la ponen, cierto? Yo no estaba en condición de ver lo que estaba transcurriendo tras la cortina. Sentía todo, escuchaba todo.

Personalmente, conocer el interior de mi cuerpo no es algo que hubiera podido manejar en un momento en que estaba muriendo de nervios.

Te van a atar los brazos!

Tiene lógica, pero nunca lo imaginé. Apenas recibí la anestesia, me estiraron en forma de cruz y me ataron los brazos a la camilla. Me explicaron que era lo mejor porque como reflejo, querría tal vez ayudar en una cirugía.

Me sentí como Frankenstein!

La medicina que te dan para el dolor es fuerte…

Sentí todo, como me tocaban, cortaban, cocían, escuché todo, pero no tuve dolor. Tener una cesárea es pasar por una cirugía y cuando salí, aun no entendía todo lo que me había pasado. Estaba como en otro estado.

Los puntos de la cesárea se disuelven!

Mi herida no es muy grande. La cicatriz es pequeña y mis puntos se disolvieron con el paso del tiempo. No tuve problemas de cuidado de la herida.

Afortunadamente fue tan sencillo que no tuve que preocuparme de cuidarla.

Sentí como si me faltara un órgano…

Suelo ser un poco exagerada. Pero después de la cirugía sentía mi barriga vacía, después de tenerla dura por tanto tiempo.

Ahora, sin un bebé adentro, se sentía súper blanda y extraña. Me costó un poco ajustarme al cambio.

Tener una cesárea no me impidió lactar!

El cuerpo es muy sabio y sabía que había dado luz. La leche me bajó a los pocos días como suele suceder en partos naturales. Tuve los mismos cambios hormonales que se esperan después de un parto. Solamente que esta vez reír dolía un poco más de lo normal.

El resultado final al tener una cesárea fue un bebé y una mama sana. Sin la ayuda de los doctores, por lo menos en mi caso, hubiera sido muy peligroso. Ahora con orgullo llevo mi cicatriz, porque gracias a ella, hoy soy mamá.

Por Maria T

Para CityKids Fuente: RedTri, Parents, Bogota

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