Cine familiar: Toy story 4

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Emoción, incertidumbre y mucha alegría; esas son las sensaciones que experimenté desde que compré las boletas hasta segundos antes de empezar la película Toy Story 4. ¿Y cómo no? Si son 24 años de historia, desde que se estrenó la primera parte.

Un regreso al pasado

Tenía 10 años, cuando presentaron Toy Story primera y segunda parte. Me cautivaron tanto que para la tercera parte en el 2010, pude disfrutármela más que nunca. Soñé en ese momento que cuando tuviese un hijo, tenía que ponerle la película porque no solo se iba a entretener sino también que al entender la trama, podría darle mejor vida a sus juguetes.

En diciembre del 2018, me enteré que venía Toy Story 4. Supe desde ese momento que tenía que comprar las boletas y que esta vez, mi hijo de 6 años iba acompañarme. Además porque al ver el tráiler me pedía una y otra vez que lo llevara.

Semanas antes de su estreno, en casi todos los canales infantiles y televisión por suscripción, empezaron a dar todas las cintas anteriores de Toy Story. Mi esposo, mi hijo y yo no parábamos de repetirlas. Comprendí que justo en esta etapa de la vida, es cuando más me la podía disfrutar.

Llegamos a Toy Story 4

En junio 21 de este año, se estrenó la tan esperada película, corrimos a comprar entradas. Queríamos asegurarnos unos cómodos lugares en todo el centro de la pantalla, para no perdernos ningún detalle. 

Antes de empezar la película pensaba ¿pero qué más puede pasar en Toy Story? Y a pesar de ver los cortos, la idea me rondaba en la cabeza una y otra vez. No comprendía cómo un tenedor de juguete podría ser protagonista en la película.

Por fin se apagaron las luces. Para nuestra sorpresa, la película empieza con una escena antigua. Así que recordamos a Andy, el tan anhelado Andy que ya creció y donó sus juguetes a una tierna y simpática niña llamada Bonnie… 

Y así transcurrieron los aproximados 100 minutos de la película, cada instante era innovador. Estaba cargado de ocurrencias y  palabras que imprimían el optimismo, espíritu de lucha y amor por lo que se tiene.

De vez en cuando, volteaba a mirar la carita de mi hijo y sus ojitos estaban tan abiertos, su rostro tan sonriente y tan atento me  me llenó de tranquilidad verlo.  Disfrutar juntos de este momento.

Fué como de la alegría, la risa y todas las emociones que anteriormente les describí, pasé a la nostalgia, porque como les comentaba, hoy en día a mis 33 años de edad comprendo el mensaje profundo que tiene la película. 

Realmente está llena de mensajes hermosos, en donde el autocuidado, la amistad, la lealtad, el juego, la comprensión y el compañerismo están a la orden en cada uno de sus minutos. Creo que justo esos valores son los escasean en la sociedad y que en un mundo de ensueño como es Toy Story 4, vale la pena recrear.

Por Melina Julieta Solano Palacios para CityKids

Comunicadora social y Mamá de Tomas

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