Mandones o Líderes? Cómo moldear el temperamento de nuestros hijos

 en Crianza

Todos queremos que nuestros hijos se conviertan en líderes.
Nosotros, acostumbrados a trabajar en oficinas soñamos que nuestros hijos sean arriesgados, apasionados y por encima de todo tengan su propia voz. Queremos que sus acciones influencien a otros y los inspiren a ser mejores personas y que disfruten de su vida al máximo.

Como padres, guiamos a nuestros hijos de la mano y queremos moldearlos para ayudarlos a alcanzar sus propias metas. Hay maneras sencillas para lograr que de una forma positiva aprendan a liderar.

Inteligencia emocional

La inteligencia emocional es “algo” dentro de todos nosotros que es intangible e influye en la manera en que nos comportamos, afrontamos las emociones y sentimientos propios, cómo las reconocemos y manejamos.

Los niños son una esponja y aprenden a imitar nuestros propios comportamientos. Aprenden de nuestra reacciones y cómo afrontamos y manejamos nuestras emociones.

No presionarlos por ser los mejores

Los padres no deben presionar a sus hijos para que estén constantemente probando que son los mejores del mundo. Al exigirles tanto evitamos que razonen en el por qué deben hacer las cosas.

No elogiarlos constantemente

Los niños necesitan sentirse halagados para alimentar su autoestima pero demasiado elogio puede ser contraproducente. Los niños necesitan creer en ellos mismos para poder convertirse en líderes. Demuéstrales siempre lo orgulloso que estás de ellos pero no es necesario hacerlos sentir como estrellas intocables.

Permitirles experimentar lo que se siente perder

El éxito en los negocios y en la vida está impulsado por el riesgo. Cuando los padres exageran la protección de sus hijos, no les permiten correr riesgos y cosechar las consecuencias. Un líder no puede tomar riesgos apropiados si él mismo no sabe el sabor amargo del fracaso.

El camino hacia el éxito está pavimentado con el fracaso. Los niños necesitan tu apoyo cuando fallan. Necesitan saber que te importa. Necesitan saber que conoces cuánto duele el fracaso. Tu apoyo les permite abrazar la intensidad de la experiencia y saber que lo harán por encima de todo. Eso, justo ahí, es una sólida formación de carácter para los futuros líderes.

Decir NO, está bien

Para tener éxito como líder, uno debe ser capaz de retrasar la gratificación y trabajar duro por cosas que son realmente importantes. Los niños necesitan desarrollar esta paciencia. Necesitan establecer metas y experimentar la alegría que conlleva trabajar diligentemente para lograrlas. 

Decirle NO a tus hijos los decepcionará momentáneamente, pero superarán eso. Nunca se olvidarán de ser mimados.

Permitirles resolver sus propios problemas

Todos los líderes saben como asumir las consecuencias de sus decisiones. Es por eso que debemos dejar que nuestros hijos aprendan a asumir las consecuencias de sus actos. Resolver sus propios conflictos con sus amigos en lugar de dar quejas. Deben aprender a negociar y reconciliar por si mismos y no esperar que un adulto sea siempre el que resuelve sus problemas.

Mostrarles que somos humanos

El secreto de un líder es saber que es humano como los demás para así poder inspirar a sus compañeros a ser mejores. Los líderes saben aceptar sus errores cuando se equivocan y saben cómo interactuar con otros y hacer lucir la mejor parte de sus compañeros.

Como humanos, nos equivocamos, sentimos y socializamos. Es nuestra naturaleza y nuestra fortaleza, aprender a aceptar nuestras faltas para así poder superarlas.

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Por Marcela D

CITYKIDS

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